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Daniel Vega

Daniel Vega nació en Antofagasta (Chile) en 1985. Recuerda como de niño la revista Cimoc fue una de sus grandes inspiraciones y gracias a la cual descubrió a Moebius, uno de sus referentes actuales. Aquel estilo futurista y de ciencia ficción le capturó desde bien pequeño, ya que no solo se encontraba en libros y revistas, sino también en los videojuegos a los que jugaba en aquella época. Guarda con nostalgia los momentos que pasaba metido en las máquinas arcade, y como aquella época le ha influido para la creación de personajes, escenarios y criaturas.

Aunque es diseñador gráfico de profesión, lo que más le apasiona actualmente es la ilustración. Esta combinación se ve muy presente en sus trabajos, donde la composición y elección de colores, junto a la ilustración retrofuturista, da lugar a diseños de personajes, monstruos y escenarios que son parte de un universo muy personal. Actualmente trabaja como ilustrador y diseñador freelance para entidades musicales, revistas, juegos o editoriales; este artista destaca particularmente en los juegos de rol, donde su creatividad y su particular estilo han dado lugar a increíbles obras como Hull Breach, Meat Grinder o Awaiting the Burning Gods; pero siempre sin dejar de lado su proyecto personal Terra Hypnagogica, un mundo creado bajo su alias Codex Noirmatic.

Crudo Prints le propuso como temática Encuentro cercano del sexto tipo.

Esta obra de Daniel Vega, realizada en 2025, es una ilustración digital de tamaño 30x42cm. La escena presenta lo que en nuestro imaginario recreamos como una abducción extraterrestre. Quienes conozcan el trabajo de Josef Allen Hynek se habrán dado cuenta de que el título de la obra "Encuentro cercano del sexto tipo" refiere a las categorías que realizó este astrofísico y ufólogo estadounidense para estudiar los tipos de contacto entre humanos y extraterrestres; J. Allen Hynek catalogó tres tipos de encuentros que sus sucesores extendieron a seis, siendo este último el más controvertido y de relación sexual.

 

En la obra podemos observar como una nave espacial abre una compuerta de la que emergen unos rayos en dirección a la tierra. Iluminado por esta luz extraterrestre, se suspende en el aire una figura aparentemente humana de tres cuerpos que también irradia luz. Esta composición de tres cuerpos podría hacer referencia al problema de los tres cuerpos, problema científico que ha ganado gran popularidad gracias a la novela del autor Liu Cixin que lleva el mismo título. Debajo, un círculo formado por personas presencian la escena en actitud de adoración o súplica con los brazos levantados.  En el plano superior, sobre la nave, una figura alienígena con el pecho abierto, donde se observa un órgano similar al corazón humano, y seis brazos; pareciera, que la figura que ha sido abducida, y que se estaba compuesta de tres cuerpos, se ha convertido en esta figura alienígena de seis brazos que aún conserva ciertos rasgos humanos, como la forma de los ojos que aún son redondos y no almendrados.

 

Sobre este nuevo alienígena, aparece la cabeza de un ser de ojos almendrados y boca abierta que expone las palmas de las manos, donde hay unas aberturas que podrían ser heridas u ojos. Podría interpretarse como un ser superior, el maestro que orquesta la escena como demuestran algunos símbolos, la posición jerárquica, por encima de todo lo demás, el tamaño mucho mayor que el resto de personajes, incluso mayor que la nave, o las manos, que podrían jugar con la simbología cristiana de las llagas de Cristo resucitado, Cristo Dios, o también, con el ojo de la providencia, ojo que todo lo ve.

 

Tras esta gran figura unas sombras de otros alienígenas lo acompañan, personajes secundarios. La escena se acompaña de unas líneas, que siguen las formas compositivas, y palabras escritas en lenguajes desconocidos, a modo de documento testimonial no humano, pues no es comprensible a nuestros idiomas. En las esquinas inferiores dos retratos de hombres enmarcados en formas circulares destacan por la expresividad, uno con la boca abierta y actitud de sufrimiento o rabia, el otro  sin ojos, borroso e intrigante.

 

Toda la composición, con los juegos de líneas, textos y retratos, recuerdan a la cartelería de películas de ciencia ficción de los años 80 y 90 con temática esotérica-alienígena. La complejidad de la escena, con variedad de personajes y elementos, queda sintetizada con una composición simétrica, centralizada y lineal, que facilita la lectura.

 

Es una obra que destila el estilo propio de su autor, donde predomina la mancha sobre la línea, los colores terrosos como el naranja, amarillo y marrón, en contraste con los azules y negros, es un estilo granular con predominancia de temas oscuros y de ciencia ficción, que bebe de influencias notables como Jean Giraud, también conocido como Mœbius. Os invitamos a sentaros en vuestro sofá mientras os asombráis con este cercano encuentro que nos ofrece el mundo imaginario de Daniel Vega, y como dijo Carl Sagan “La imaginación a menudo nos lleva a mundos que nunca existieron, pero sin ella no llegamos a ninguna parte”.
 

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